Lu Auror:i Unreal eu (tucretaro.Dice el misrno poriocJico hablando do la Aurora boreal que se vid on la noche del 1° al 2 del actual:“Como a las once y 40 rninutos de la noche comenzo a not arse hacia el Norte una claridad desusada, que poco a poco fue es-tendiendose hacia el zenit, y de la misma manera hacia el Esto y el Oeste del punto ini-cial, y formando un cfrculo inmenso: a la una de la tnanana del dia 2 se estendia ya la luz rojiza hasta la constelacion llamada vulgar-mente las Siete cabrillas, que se veia dibuja-da sobre an fondo rojo, el que reflejaba so* bre las paredes y torres de la ciudad, cuyas calles se presentaban harto iluminadas.Del indicado punto inicial al Norte, des-prendianse rafagas blancas, no poco serae-jantes a las que se observan en el sol a su salida, de cuyas r a fa gas eran las principales dos que se inclinaban una al Oriente y otra a] Occidente, guardando todas una especie de oscilacion que las hacia aparecer por intervals, ora mas estensas, ora mas raduci-das y men os visibles. Lo mismo debemos decir de la luz rojiza que se despedia del fe-nomeno, la cual era ya muy intensa, ya mas debil y como desvanecida en la inmensa es-tension del cielo que ocupaba, particular-mente en la superficie esterior del arco* El brilio de las estrellas aparecia tanto mas re-luciente cuanto mas alejadas se hallaban es-tas del Norte. La noche no era estrernada-mente oscura, por la cercarna en que nos ha-llabamos del cuarto creciente de la luna. Las nubes que cubrierari el cielo en la tarde de aquel dia, habian desaparecido casi com-pletarnente. El viento que corria era poco menos que insensible. El baronietro y el ter-rnornetro rio presentaban variacion sensible respecto del estado que habian guardado durante todo el dia 1 PEste fenomeno no desaparecio, segun pa-rece, hasta estar proxima la salida del sol del dia 2.”