Dias pasados copiamos en Lv Espe-ranza las nolicias que el Mercurio de Valparaiso pubticaba de la republics de Chile ; ooticias tristisimas que manifiestaa que aquel pais , largo tiempo reprirnido por la'ommpotencia de una familia, esla ya sieodo tealro de graodes desordeaes, em-pezando a correr ahora el periodo de larevolucion y de Lrastorno por qUe ban pa-sado los pueblos que ban tenido la des-gracia de adoptar eiertas leorias. ; Era cuanto nos quedaba que ver! jQU6 leccion para los estadistas llamados a regir la es-pecie humana t El Esiado cuyo gobier-no se nos estaba cilai do siempre para persuadiruos la bondad de Jas ductrinas que venimos eombati ;udo anos h i, se v6 ya envuelta en la anarquia. Y i por qu6? Ca-balmente por haberlas seguido. La repu-btica-raodelo de la America del Sur ha cocfirinado con su reciente desengaho que log Estados perecen cuando bay ernpe-Bo en dirigir a los subdilos por prin-cipios en que nose educaron, y queexis-ten sistemas politicos que si bien pueden eonvenir por circunstancias especiales en afgun qne otro pueblo , llevando como lle-van en su seno el gdrmende la anarquia, no deben lomarse por tipos de buen go-bierao para los demas.Digoos de Jastima son k la verdad auestros hijos americanos. Esos hombres quo cifraban su felicidad en la emancipation de la metropoli, eslan purgando anos y anos su funesto yerro. Se dolian amar-gamente del mal tralo de los espaholes, clamando sin cesar contra sus desafueros, y ban venido a ser victimas espiatorias de las turbas populares o del capricho de li-raoos desapiadados. Su siluacion habitual es, como la de las sociedades primiti-vas , vivir ea coatinua guerra. En los mas de los paises no ha podido constilurse un gob, rno eslabie, teniendo que eslar di-rigidos por presidentes que ponen hoy para quilar manana. En los restantes ha He-gado a constituirse en alguna manera; pe-ro es tal su indole , que apenas puede SO' portarse. De situacion tan anomala provie-ne, que en vez de adelanlar con el cursode los anos como las nacioaes de Europa, todo esta alii en un atraso vergonzoso; to-do se resienle del desconcierto de los ne-goeios publicos; todo anuncia que si Dios no se compadece de aquellos habitautes, serA su suerte , civilmente hablando, poco mas afortunada que la de los salvajes.Difieil es pintar exaetamente el esla* do de aquellas republieas; pero le eompren-deran nueslros lectores cuando les diga* mos que la que esla menos mal es la del Rio de la Plata* gobernada por un hombre sobre euya administration vamos a inser-tar aqui unos euantos parrafos de uq fo-lieto escrito por D. F6lix Frias, argentino emigrado , eon el titulo de La Gloria del fir mo Juan Manuel Rosas , presidente de aquella republica*«£a la confederacfcm Argentina, asienta, rige el despotismo mas lenebroso, sanguinario y cruel que conozca el sigio actual, Aquel pueblo es el mas es-clavo de la tierra : en 41 k prose ripe ion y el patibu*lo ban privado de ta vida y la Uberlad 4 la porciou mas eseogida da sus hijos* De diez anos ae4 la Eli-ropa no se ha presenlado delante de la confadera-eion Argentina sioo armada de sus canones y bio-queando sus puertos. En aquel pats no hay nadagrande y c61ebre sino su tlrano.»La propiedad no est alii garantida. Ha sido vio* lada inlinitas veces por h odiosa confiscacioti. Esti nun vigente un decreto que declara emburgados los bienes de todos los emigrados.—El que vivo bajo el despotismo de Rosas no puede elegir el color de su vestido* El celeste, que recuorda las glorias y los principles de la revolucion , esti prohtbido* EJ ver* de, simbolo de las esperanzas del puebfo oprirnido,lo est4 tambien. El color rojo es cl preferido. Nadie puede usar en el polo de la cabcza ni en el de su ros-tro la forma 6 el adorno de su agrado: deben lodos some terse 4 la moda olicial.—Todos los hombres ile-van al pecho, en una einla punzd,el retrato del que ha lobado la Sibertad y el honor de todos.—En Buenos Aires no puede nadie entregarse durante la no-che al deseapso , sin que la lederacion con sus gri-tos de muerte se presente 4 turbar el sueno.eCuatro veces en cada una de las lioras de la no-che todos los serenos grttan «i\tuf*ran los salvajes Unitarios! jViva, el resUurador do las leyeslo—4Nin-guno puede potlerse lulo por la muerte de sus deu* dos mas imnediatos: un decreto lo ha prohibido. Sin ftmbargo, aquel pueblo, cuyos hijos no pueden ves-tir de negro por la muerte de sus padres, fue obli-gado 4 llevar luto durante Ires sfios por la esposa de su verdugo.—Lease la GacetQ y se It d]ar4n 4 su frente, en medio de sus columnas, en los avisos de todo gdnero, hasta en aquelfos en que se invila 4 honrar en los lempfos la memoria de los muertos,estas Nrbaras palabras: (qMueran los salvajes uni-tariosls Las mismas se encuentran al freute de los documentor oGciales, en el pecho de cuantos habi-tan aquel pais, en los ohjetos de uso mas comun, y son las prhneras que se ensehan en las escuelas, Esas sq repiten en las citedras, ea las tribunas, en two,eu las callcs y en Jas plaaas.w. . . Yo vi easualmente el especf4eulo lier-rible de CO individuos fusifados pnr drdea de Rosas en la plaza del Hetiro de Buenos-Aires. Los cadave-resde aqujllos iufelices, much os do olios coil restos de vida, fuaron innontouados eo los carros que los condujeron al pant-osi. Rosas se proponi i por medio de estos especUculos sangricntos enschar la obe-diencia al pueblo de Buenos-Aires. Y icn4ntas voces ha sido precise repetir aquella b*lrbara leccion!— Una vez did al mayor Monteros una carta para suhermano Prudendo, que contenia ta senteucia de muerte de aquel dcsgraciudo.^Ve el serene ciertu noche 4 un ijo:nbre que se paseaba d dante de la casa de Rosas, c^rca de la cual vivU su jdveti amada, y apesar de li iberlo declarado asi esta, se le cree sos-peclioso y to fusilan, Este jdven fue Cienfuegos.— Uua mad re se present a 4 visitar 4 su hijo preso iAln est4, la dicen, y Ja eutregan su cadaver! Otro se present* 4 interceder por la vida de su amigo y arnbos son fusiiados.—Don Antonio EJguera grita: ttfucra el tirano! cuando ic IJevuu al suplicio. Lo avisan d Rosas y manda que le corten la lengua y no le fusileil siuo un cuarto de bora despues de esta cruel operacion. Ficsisiidse 4 elk el eondenado, y con unacuchilla le rayuron la boca en toda la es-tension de la mandtbula: con uua tenaza le asieron la lengua y bdrbaramenle se iu sacaron fuera, cor-tSndosek del tronco,*.*,rJam4s el manto de Ih civijizacion cubrid una barbarie mis monstruosa No hay una ley en pid en aquel pais: Rosas jamas goberud si no Jcspdlicamen-te ; pero se llama rcsiaurador de las leyes, Jam4s el servilismo Iributd mas vergonzosos homenajes al podef. Uenerales con bigotes postizos y matronasdedistinciou ban tirado el carro en que estaba colo-eado su retrato, y el sin embargo hubla 4 menudo de sus virludes republicanas,*—Asesind al presidente de los que llama drputados de Ruenos-Aires, y onsus mensajes les repite todos \oi anos que se pro-nuncien con su acostumbrada Hbertad. Fusilu y de-guelk 4 sus paisa nos 4 centenares, y llama a sus adversaries enemigos de Dios y de los hombres, —Dice que respeta el regimen federal de la Republica y ha casligado con el supliclo a siele gobernadores de provincia por el crimen do in ft del idad 4 su Urania y haber pretendido que la federacion fuera una verdad.»Se tituk defensor del Continents y nunca cultivd relaciones do armstad si tic era con rj ingun Esiado amerieano,—Llama vote publico k las demostraclonesque el terror arrattca ai pueblo.—Hi estabfecido la unidad despdlica encarnada en su individuo; no viste el traje de hombre civilizado y noinbra d sus contraries unitarios y salvujcs. Veinle anos va d hacer que este hombro es el irbitro de los destines de aquel pueblo. En los diez primeros mandd sin re-sistencia, y sin embargo IIend las cdrceles y ensan-grento los patibulos. En los siguientes, cuando ese furor de sangre hlzo indispensable la reaecion de la liberiad, ha cortado 4 millarns, despues de las bata-lias, ks cabezas de argentinos vencidos.oPor este estilo va el seiior Frias des-cribiendo hasta el fm de su folleto {a ler-rible doraioaeion de Rosas. Ilace la justi-cia debida al mando de los espafioles , a quienes jamas^ han podido imputarse he-ehos que tengaa la menor semejaozia eou los de aquel presidente. Siendo el escritor de quiea hablamos emigrado perseguidopor Rosas, habra indudablemente eo la pintura que nos hace de su eondueta al-guna exageraeioo ; ma3 dando por eierio que dicho gefe sea eual nos le ha relra-tado, supooiendo que su administracion adolezca de los vieios que enumera, nos atrevemos a deeir que ese hombre eon toda su erueldad ha heeho un bien grande a su pais ; pues hay que confesar que sin su dureza, aquel Estado, al mododeotros de America, habria pasudo los tiltirnos 23 anos y estaria hoy en la mas horrible anarquia, sin saber como librarse de guer-ras eiviles, de motines sangrientos, de sa-queos y devastaeioaes de toda espeeie. Tal es Ja virtud de ciertos sistemas; tan prodigiosos han sido siempre los benefi-cios que han granjeado a los pueblos que ban tenido la debitidad de aeojerlos.Somos del mismo dictamen que mani-fiesta nuestro cetoso corresponsal de Sevilla en su carta del 14, que mas adelante insertamos, en drden al bieu que resulta-ria de que el ado de adminislrar a los par-vutos su primer a comuuion fuese general* mente preparado con la mayor proligidad y ejeeutado del modo mas solemae posi-ble- En medio de uuestra habitual preven-cion contra las inoovaciones que trae a Es-pana la mania de imitar a nueslros veci-nos, nos parece que esta es de las que debieran admitirse por via de escepeion, o mejor dicho, como un medio de aeutrali-zar las pernieiosas o arriesgadas que tan necia y vergonzosatnenle sc admiteo todos los dias.No irnporta que a nueslros antepasados, maestros mejores que nosotros parala ense-nanza de la religion, no les hubieraocur' rido la idea de estableeer esa devota prae-lica. Sup6rflua tal vez en tiempos mas inocentes, podra ser de todo punlo neeesa-ria en los maticiosos que corren: ineficaz cuando easi lodo3 los hombres se indigna-ban, porque creian firmemente, de que seles propusiera abandonar su religion, sera