que nan aejaao su patria para venir a servir a la causade la victoria en los ardien-tes zurcos de Arizona, tam-bien hay que reconocer que han dejado a sus familiares,que vienen de pronto traidosa tierras extraha, donde elclima, la alimentacion y las costumbres son tan distintas a las de su vida, que ponien-do un real sentimiento huma no en ellos, debe guardarse-les todo genero de consldera-ciones, siquiera mientras se ambientan con el medio en que viven'.Hemos podido darnos cuen ta de que el Director Estatal de la Farm Security Administration, asi como sus re-presentantes, entre quienes se encuentran dos caballerosde nuestra Raza, el profesorAbraham Cruz y el Sr. Santiago Martinez, hacen todoesfuerzo por alivianar el en-trenamiento pudieramos de-cir de esos soldados mexica-nos que laboran en tan im-portante esfuerzo de guerra.El Sr. Consul de Mexico don Morelos Gonzalez, quien con tanto celo vela por la defensa y protection de sus compratriotalt;s, cumplimen-tando muy superiores ordenes de su gobierno, ha puesto todo su empeno y su fuerzaaa cauntiosa, mas sorpren • de la realidad, porque erella hemos visto que en cadr !soldado Mexico tiene un he*roe. Esta doctrina es realidad, es el evangelio de la patria, estos mexicanos que,laboran en el esfuerzo de la agricultura, saben que son de los primeros soldaclos de la patria que en estos mo-mentos de guerra vienen no a las trincheras donde mata la bala, pero a los zurcos donde la tierra quema y re-clama el sudor de sus fren-tes para dar cuanto se ha^ ce necesario producir en esta hora en que los hombres de armas, los obreros de lasfabricas y todos los habitan-tes de este pais estan luchan do hombro a hombro con Me jxico en contra de un enemi-go comun.iLos braceros mexicanosvienen bajo la responsabili- ]dad del gobierno federal de |los Estados Unidos, quien losha contratado para que pres ten sus servicios en cualquier campo agricola donde el go bierno los designe, pagando-les un salario igual al que prevalezca para los rationales de este pais en los luga-res donde se les ocupa. |Fin la acutalidad nuestrosWASHINGTON. — La his-torica reunion de los presi-dentes de Mexico y los Estados Unidos, ademas de simbo-lizar las est?*echas relaciones que existen entre los dos paises, vino a fijar la atencion mundial en la firme unidad del pueblo mexicano en la guerra contra el Eje. La mejor indication de esa unidad, por loque respecta al propio Mexico, es el hecho muy significativo de que los dos generales ex-presidentes que precedieran a Manuel Avila Camacho, en la primera magistratura de la nacion, participan hoy con el en ia responsabilidad de con-ducir el programa de guerra de Mexico con el mismo espi-ritu, 3l mismo valor* y la misma inteligencia. El ex-presidente Cardenas es actual mente Ministro de laDefensa Nacional y el ex-pre-sidcnte Rodriguez es Directorde la Production.El Embajador de Mexico en los Estados Unidos, Dr. Francisco Castillo Najera, declaro recientemente:“La participation en la guerra bajo ese gcneralato no es meramente ungesto.” 1Discurso de Avila CamachoEl discurso del presidente Avila Camacho, transmitido por la radio a la nacion la noche en que los dos altos mandatarios se reunieron en Monterrey, puso de relieve que, enIa actualidad, el pueblo mexicano esta siguiendo con entusiasmo a susgenerales. Millones de norteameri-canos escucliaron al presidenteAvila Camacho dirigirse al presidente Roosevelt con estas palabras:“Habeis sido testigo del entusiasmo con que mis compatriotas han asumido la obligation que estos tiempos viriles les marcan, lo mismo en las practicas del servicio militar que en las actividades multi-§ies que requiere la habilitacion in-ustrial y agricola del pais. En esta misma mesa veis congregados elementos diversos de una region particularmente fervida y laboriosa como ellos. En las demas entidades de la Republica los mexicanos es-tn unidos en el ritmo de un rendi-miento que esta proporcionando continuamente un caudal de ayuda al arsenal de la produccidn aliada.”Variado esfuerzo belicoLa solidaridad de Mexico, no so-lamente queda demostrada por los progresos realizados en su produccion de guerra, sino en su variado y pujante esfuerzo bdlico, patenti-zado hoy en la histdrica y pordemas memorable reunion de los presidentes. Por otra parte, esa solidaridad es aun mas manifiesta ypalpable, si se considera que Mexico ha .doblado su presupuesto de guerra, y llamado a sus reservistas a servicio activo; ademas de la per-secucidn de la quinta columna por la nacion entera, las patrullas que dia y noche vigilan las costas y, enfin, el esfuerzo demostrado en otrasmuchas formas de la actividad bd-lica. El presidente Avila Camachohizo hincapie en el hecho,^ particularmente notable, del espiritu des-plegado por los mexicanos que han ido a los campos de los Estados Uni-dos a prestar su ayuda en las faenasabandonadas por los labradores quelian sido llamados a filas.Manifestacion de unidadEl mismo presidente Avila Camacho, al encontrarse con el presidente Roosevelt, hizo patente la union de que esta dando muestrasMexico en estos momentos en que se hacen necesarios gran entereza y mutuos esfuerzos. El presidente Avila Camacho representa hoy el comun denominador del pueblomexicano.Ricos y pobres, personas.de todas las esferas sociales y de todas opi-niones y credos, lo respetan por su talento y cualidades morales, aca-tando sus ordenes y direccion con el mismo espiritu con que se ha propagado ese respeto.De la presente crisis mundial, Mexico saldra, sin duda alguna, con una nueva unidad nacional basada en el hecho de que las naciones totalitarias, con las cuales Mexicorompio relaciones inmediatamentedespues del ataque a Pearl Harbor, sostienen los indefendibles princi-pios de la opresi6n y la tirama que,por muchos anos, Mexico ha comba-tido denodadamente.Cuando el Eje, en 1942, enderez6sus ataques contra los buques mer-cantes de Mjexico, dedicados pacifi-camente al comercio, y asesin6 a man sal va a los miembros de su tripulacion, M6xico, con^ gran in-dignacion y sobrada razon, no va-cil6 en declarar la guerra a lasnaciones totalitarias. Tan cobarde y vil ataque no podria tener otro resultado que el de hacer msefectiva la unidad de un pueblo que,como el mexicano, solo ha logrado alcanzar su libertad tras cruenta y prolongada luclia.