DISC(jIt SOpronunciado jpor la nina Guadalupe jSanchcz, cn rcprcscntacidn de la U. • Socicdad uJosefa Ortiz dc Dominguez cn la lrclada quc las IIII. Sociedadcs “Josef a Ortiz de Dominguez ” “Dc, . Dspc-ranza y Car id ad” y “ Gran Familial’ de-dicar on d la. memo via dc la Jxnada SriUi.Maria Ordonez cl 21 dc Alril de 3890.Sexokes:Las notas nrmoniosas de la musica, cse altar vcstido dc bianco, las aromftticas flo-i‘cs que lo adornan y la profusion do lucce que lo alnmbran, parecc quc nos convidan a una alegre desta cn que el placer agote nuestras fuerzas y nos hnga olvidar, siquie ra sea por unas lioras, las araarguras de la vida; pero desgraciadaruente, venimos (i llo-rar, y no a gozar; nos trac aqui el deber de tributar nu homenaje dc admiracidn. las virtudes de Maria, que hoy hace un mes volo al cielo, su patria, dejandonos cn el abandono y la desesperacidn. •La Sociedad de Senoritas “Josefa. O. de Dominguez/' d la que tengo la honra inme* vecida de represcntar en csta tribuna, ha Ilovado muehO a su dignfsima Presldenta la virtuosa Marfa Ordonez, y la ha llorado*con justicia porque ella, como la idea en cl ce-rebro, como cl sentimiento en el alma, como la ternura en el corazdn, era la factora que producfa la beneficencla para Ios huorfani-tos del Hospiclo de Pobres- y la caridad para los enfermos del' Hospital, cn donde contrajo la terrible enfermedad quc la llevo al sepulcro. Pcro abi’iendo un par^ntGsis al dolor, enjuga sus lilgrimas, trae flores y en esta memorable nocbe tributa un honie-naje dc admiracidu a las virtudes de la fi.-cnada.La virtud os un deber en la criatura, con;especialidad en la mujer; pero jay! dificll-* mente se cumple con 61; las pasiones humn-nas, princiialmcnte en la jnventud, arras-tran como a la arista cl tox*bellino, a la mu-, jer al olvido del cumplimicnto de imprcs-cindibles deberes,' y cs nccosario quc la amarga cxpcriencia y el hastio de los vani-dades juveniles operen en ella una roaccidn que la vuelva a 6U estado de angel. En esto consiste la grandeza de Maria, en que angel fud al nacer y angel llegd al sepulcro. En sus palabras, en sus ideas, en sus accio: nee, cn su raodestia, en la dulzura de sus* rnm • 'sdplicas yen la ternura de sus miradas se comprendia que aquella joven de vcstido hurailde tenia dentro del pecho una aluia pura y un corazdn de levantados sentimien-tos. *Para ella no liabia dificultadcs, ni dos-canso, ni distancias sociales, y como Juan de Dios que increpaba a los rieos para queAdieran limosnaalos enfermos, Marla increpaba al egolsmo para qne diera golosinas y amor a 16s hndrfanos. ^Qu6 corazdn no sc