Article clipped from La Epoca

La Sonata en re (ob. 448) para dos pianos, original la Mozart, el quinteto en de de Schubert—ambas obras de mérito, ejecutadas ya en la presente serie de concier tos, que con el de ayer terminaba—y la por tantos hi los famosa, serenate en re (ob. 8) de Beethoven, excita, para violin, viola y violoncello, companion el programa de la ultima sesion de la Sociedad de Cuasrtetos. No ao puede negar la execlencia de las composicio nés élegidas, antes bien, ha de sentirse y tenerse en mucho su indisenutible belleza, razon bagtante para apreciarlos todo cuanto valen. con efoctd, en el concier toda anoche pudieron verse de una parte, en le Sonata de Mozart, la ideal paroza de un estilo jamais igualado, la Inspiracion magnifica de aquel gran, artista que ha merecido de sus compatriotas el nombre de Padre Mo art, con el curl sollo él, al fildsefo Kant ¥ al posta Genthe, se les ha honrade. De otra—en la sonata de Beethoven—se advirte con loy primeros pasos del gigante, que en su octava obra, escrita y computsta en los juveniles nos, revela ya aquellamente inquieta y turbulenta, aquellos sue rlos de grandezas, realizadas mag tarde en los cuartets s , con especialidad en las sinfonias. Tambien en el quateto de Schubart, saturada de aquel romanticismo admirable que constituyo uno de los recursos mais geniales de la misica de nuestro tiempo, merecia notarse éata como evolucion y reno vacion de las formas de la missica di camera, el empleo discretisimo de sonoridades, la hoyedad del desarrollo yargo parecido al molde 6 eihon que no ajuste la composicion mas moderna. Asi visto el programa, ofreciase al buen aficionado, no salamente un cuadro especialisimo, origen de impre siones tan variadas y distintas, cuanto son diferentes los estilogos Mogart y Schubert, sino al propio tiempo un objeto de fructose estudio comparative; que no es sollo la misica pasa tiempo y recreacion, y en ella no han de buscarse unicamento emociones atradables, aus distraen el daimo cansado; tambien doben sacarse dle la emogion provechosas ensbiianzia para dulcificar santimientes y caracter, y aprender fos progresos rea lizados en este arte tan moderno y ya tan desarrollado, ae Tis la gorenata cn ve de Beethoven uno le sus mas hermosos trios, Correspondar un primer estilo, en el cal se notan al panto influencias de Hayne y Mozart; sin embargo, hay en ella un caracter de personalidad, marcado da tal suerte, que se adivina el genio creader de la Sinfonia Herdica. Notanse, en los cambios de tono sobre todo, aque llas surpreses y efecto a inesperados, siempre nuevos, con los cuates templadase el gran maestro; y lo mismo en los aires lentos que en los givod—anoche llevados muy deprisa, tanto que se percibieron pocos detalles de la marcha y de la palaca—se ve la praudeza del com positor aparecer en las rosas mas sencillas, o reflejarse, como en clarisimo espejo, en el adagia y en el dema, que es heemosisimo, amplio, grandioso, al modo de la in telivencia de que ha brotecto. Tambien se advierten la facilidad de la composicion, que #e desenvuelve sencilla, singrande atavio un adorno, y li gracia dé cierios aires y variaciones de la galaca. No parece la citada obra de un musico, y tuviérase, sin le menor dificultad, por esplendenta manifestacion de en génio probado en otras composiciones; que a tanto lie gan las bellezas de la serenata en rede Buothovon. Desde el prune momente cautiva al intimo, da emo cion que produce esplicida y de alegria; pues todayia, qu altor no habia experimentado aque] cimulo da descichas que amargaron su azarosa vide. La Marcha con que comienza anuueia alegrias y placeres; sigue un adagia manera de cancion, interrumpido un instante por un sire movido. Viens luégo una palece animada y hermosa, con cam pios infinitos, combinados con arte maravilloso, el mo~ tivo la repite unas veces por el violin cantando 4 més y mejor, otra vez por el violoncello en una posicion difi tilisima, con la cual se arrancanal instrumento sonidos por todo extremo agradables. Aqui hay derroche de gracia y donaire y la composicion adquiere sus efectos mas bellog, terminando, como porgorpreza, despues de dos silencios combinados como Beethoven sabia. Sigaiendo la costumbre de la guova, no falta en la Serenata el tame con variaciones. Es una frase musical, felicisima, amplia, armoniosa é sentide. Lis variacio nes corresponden @ cada uno de to ¥ tres instramantos y seguramenta en la del violoncello, rséuérdanse los grandes efectos de las cinco sonatas, oscritas por el migme Beethoven, para este ingtramento y piano. En regamen: la Soranata del auter de Firello, es una obra admirable, y seguramente no ¢a la que ménos ha contribuido a gu gloria. Por lo referenta 4 la ejecucion, he de mondionar, en primer término, al Sr. Mirecki, quien ejecuts, con rara precision y naturalidad, la parte da violoncello. Dijo, con la seguridad de log grandes artistas y ein ¢] menor
Newspaper Details

La Epoca

Madrid, Madrid, ES

Sat, Jan 31, 1885

Page 3

Full Page
Clipped by
Profile Icon
Cristian M.

USA 15 Jun 2026

Other Publications Near Madrid, Madrid

El Pensador

El Fiscal Patriotico De Espana

El Corresponsal Del Censor

El Censor

Mercurio De Espana