Hombres _representativos Made Uns sintesis de los rasz.s saliente del ane 1913 que ha desaparecido tras la ultima hoja del vie je aluanaque. Estos rasgos estan re prresents los por hombres, por aetores Cole la cespatiola. Mientras las ma s coshooores dormaitan, sus gatas vieilan. Y eses guas son los que las represen con, las pesamen y las concistan en un librite en un cuadro, en un acto, en un necnese, en una resolucion. Mira l el destile de los hombres re presentativor io Baroja di la nota saliente de la era en novelesea durante el aio 1913. Despues del quince de trabajo no inte rrumpides, ha lograde Baroja lo mas difiedi de comseguor: un publico que le sigue, he espera sus libros oy que los seherca apenas se han publicado. Des preciador de las exquisiteces del estilo, como ens todos los grandes narradores se la existencia—y euese 4 Stendhal Ome genial ejemplo de lo que deemos reconcentra la esfuerzo en la obser vacion, en el estudio del medio social en te se intever sus personajes, en la fi sonecia fisica vy espiritual de — estos. Asi sen sus Livros tan animados, tan ebispeantes, tan sugestionadores. Aho ra avanza en la resurreccion de la tra gedia nacional: la primera guerra ci vil Las Menorias de um Aprendiz de Conspirador”” son algu imas que una novela. Es la evocación de lo que en tonces acaecia en las provincias Vascas yu en Navarra, en los campos tenos de conjures, dios y disputas. “* Avirane ta’, el protagonista, es un tipe tincos en las letras espaiolas. Su original: dad aranea de su realidad. Baroja ha recorride el pais de la guerra y ha leido cuanto escribio la cronica. Los nom bres de las localidades en que des imi dentes de aquella frencetica contienda se resurrollaron, vy que aparecen como la berarias rememoraciones en las paginas de la historia, adquieren de nuevo la vi racion de la vive, al hechizo del maes tro, que nos Neva a las tertulias en que preparaba la lucha. Laguardia, tal y como estaba en tales momentos, redu va, himente de pasiones, resonante de canciones bélicas, centro de agita ciones, en g. constitucionales y legitimis tas se disputaban la prima era, torna fi wer lo que fué. Pocas veces el artista ha dade 4 la palabra escrita tanta ener gia de expresién, por cuya magia nos sentimes transportados al lugar y alf tiempo en que la accion ocurre. Nunca se ha pintado una eradad, un pueblo, como ahora lo ha hecho Baroja con La guardia, dando A las casas, 4 las calles, al movimiento urbano, 4 los ruidos y 4 las ideas circulantes, 4 las torres de los templos cuyas campanas suenan, 4 las arboledas de los paseos que se estre mecen al paso del viento, al mercado, a las tabernas y las tiendas, en fin 4 cuan to compone el organismo ciudadano, el relieve de un agr real. Pareve que La guardia es una matrona, que sentada sobre las ruinas de su solar, nos Hama para contarnos las gestas que dentro de sus muros suvedieron en la edad pretérita que la relacién se contrae. ‘El Escuadrén del Brigante’’ se ti tula el nuevo volumen de la serie his trico-novelesea que Baroja viene jmn ‘primiende, y en él se acrecen las cuali dades maravillosas que adornan a este ventil » desensadado narrador. Por la vehemencia con que arroja so bre la mente del lector escenas y per secajes, por la novedad de los temas los procedimientos; por la impavida a ogancia con que preseinde del dicta tion ajello y sabe conservarse personal, pr pio. Sin parecerse a nadie ; por el fuego narrative que da al menor inci dente la importancia emotiva de los rrandes acontecimientos ; por la sinceri ded literaria que desecha los afeites re tires oy por el rico caudal de ideas que la prodiga, la obra de Pio Baro urge von poderoso y dominador se Hen el centén bibliografico del ano Ge EL DRAMATURGO. Si incuestionable la superioridad de avente, quien con su itima crea a. La Masquerida.’” ha legado al do del alma del publico. Desde ha andos afios no se habia visto come ra vendir los espectadores a un tea para tomar vez ante la ventanilla ja ontaduria, a fin de adquirir bi so les permitan ira la representa a vines o seis dias después. **La alquerida’’ se ha apoderado de Ma id, ou en todas partes, en los circulos trcos do sociales, hasta en iquellos vieja frivolidad de la ignorancia era, se habla casi exclusivamente oa negra tragedia en que el ingenio se Lene vente ha volcado su exquisito arte dominador de la escena. Hay que remontarse a los estrenos de Echega ray, claedo Vico, radiante de genio, en carnal el Lorenzo de *‘O Locura o Santidad’’, para hallar antecedentes se ncjantes del delirio del publico por una lobra. No es esta la ocasion de examiar las liversas opiniones que la critica emite, de elasificar la Gitima produccién del secundisimo autor. Lo que no puede egarse es que éste en sus relaciones hon el espectador ha llegado al momen to de la dominación suprema. Sesenta vydos obras escénicas ha escrito Jacin ito Benavente. Entre ellas estan titu los tan gloriosos como **Cuento de, Amor’, ‘La Noche del Sabado’’, ‘El iDragon de Fuego’’, ‘La Princesa Be be’, *‘ Los Matheodores del Bién’’, Mas fuerte que el amor’’, ‘‘Los ojos de los muertos’’, ‘‘Los intereses crea dos’, Sefora Ame’’ oy ‘La fuerza bronta.’’ Cualquiera de estas creadio- nes hubiera bastado a la consagracién de un ingenio. La muchedumbre de tentas, todas ellas admirables, asombra, Y nien una séla ha tropeza de él dra maturgo con el desvio 6 la enemistad lda los ayentes, caso jamas visto en la historia del teatro espanol. El nombre de Benavente yo el de ‘‘La Malquerida’’ se destacan sobre la his toria del ano de 1913 con brillantisimas fulgureciones. EL PINTOR. Sorolla. Conquiera que ha ido con sus cuadros, ali ha triunfado. En las exposiciones de Paris, de Londres, del Roma, de Nueva York ha ganado las nis altas distinciones. En el mercado mundial su firma se cotizar la paz de las mis estimadas. Los criticos mis “speros y differles de le han rendido,|, KH] exito, en todas su manifestaciones le acompana. El nombre’ de Sorolla honra 4 Es pana y lleva el prestigio de la raza por el mundo, entre aplausos. Anatole France, el gran literato fran seés, al ‘‘arbiter elegantiarum’’ de la moderna estética, deeia recientemente mal ver un lienzo de nuestro artista. Este hombre ha realizade un im posible ha pintado la luz.” in esta frase se condensa la genia lidad de Sorolla. Porque, en efecto, el pince del maestro sabe apoderarse de los rayos del Sol y sujetarlos sobre la traima del tejido en que pinta. Asi, los objetos que 6] reproduce estan envuel tos en el ambiente luminoso, v se ve fue hay aire detras de ellos y en su orno. Por tan excesso modo de arte J espiritu del artista penetra en la na uraleza y la traspasa con su propio, pensamiento, imaginad el cielo profundamente izal de las costas valencianas, la are na de oro en que la ola blanca viene 4 destenderse, la luz meridiana que idiega. Poned sobre la arena una bar ca, pintada de ocre, medio hundida en las aguas que la abrillantan. ‘Tened en el palo de la navecnlla la lona de su vela. Y Hamad 4 an pintor para que leopie todo eso. Sélo Sorolla acertaré 4 combinar matices tan diversos, 4 ar monizar lo rojo, la azul, lo verde, los ‘effejos ecambiantes de lasaguas mari nas, lluvia de oro que ene de los cielos, a blancura del lienzo que ondea en el aire, fundiéndolo todo en una tonali sdad cromatica que acaricia la vista en vez de ofenderla. Y este mismo secreto de entrar en jlas entranas de lo vivo, en la masa de de lo compacto, oy en las esencias de la Auidico que hace de los cuadros de So rolla una revelacion, por la que pensa [mas que hasta entonces no habiamos ‘visto nunca lo que el maestro ha repro ducido, le hace ser el rey del retrato, el mas prodigioso inquiridor de la faz hu mana, 4 través de cuyos rasgos adivi sna el misterio del caracter. La colec cion de retratos que nuestro admirable artista ha hecho quedaran en el tesoro definitivo que guarda las maravillas del genio. EL CIUDADANO, Durante el afio de 1913 ha habido un a vndadano que ha suplido la indiferen cia inerte de la opinion con vigorosas resoluciones de stu personal voluntad. Ese ciudadano ha pensado lo que se gun su entender convenia . Espana y lo ha puesto por obra, ha buscado nor te en medio de las desorientaciones de ha politica, que 4 veces parece guiada nor ciegos charlatanes, que al son de, sus garrulerias nos conduccen al abis mo; ha visto que era necesario, antes’ que otra cosa, la normalidad en las re laciones de los diversos organismos dels, (Continua en la 6a, plana)),